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Noche de Ronda

Opinión

Tregüeando

Nadie o casi nadie está acusando a ZP&Cía. de ser malintencionados con su intento fallido de resolver el problema por la "vía del diálogo". El murmullo que se escucha es: "si ya te lo decía yo, idiota, que eres tonto de capirote y más ingenuo que un parvulito".

No es cierto que sea mejor haber intentado algo nuevo, por varios motivos:

  • "El palo y la porra" estaban funcionando: ETA hacía ya mucho tiempo que no era capaz de matar (aunque quisiera) por falta de medios económicos y humanos y de organización. Era cuestión de tiempo la total asfixia y extinción de la banda. Si algo funciona, no lo cambies.
  • Los experimentos, con gaseosa. El asunto es demasiado importante (se trata de la vida de personas inocentes) como para "arriesgarse a probar" algo que la mayoría de los españoles estábamos convencidos de que no funcionaría.
  • El fracaso no es inocuo: no estamos en el mismo punto que antes de la tregua (ojalá lo estuviéramos: si así fuese sólo habríamos perdido el tiempo). ETA ha aprovechado muy bien este tiempo de "tregua del Estado de Derecho" para reorganizarse, acopiar recursos e, incluso, volver a obtener financiación pública vía electoral (supongo que a pocos os cabrá la duda de que ANV = HB = ETA). Ahora es más capaz de matar que hace dos años: estamos peor.
  • El intento de ZP, además de pueril, resultaba inmoral e, incluso ilegal: negociar implica hacer concesiones, y en nuestro sistema legal y penal (al contrario que en USA) no existen los acuerdos judiciales, y menos en delitos perseguibles de oficio como los de sangre. Las condenas y las penas de un delito no se pueden negociar: lo único que puede hacer el Gobierno es indultar tras la condena.


Los que consideréis que es mejor probar soluciones imaginativas, buscar atajos, al largo, duro y amargo camino de la aplicación continua, severa y estricta de la Ley y sólo de la Ley estáis completamente equivocados, tanto por un lado (GAL) como por el contrario (negociación).

Y no me alegro de que se demuestre que lo estáis, me entristezco por ello, doblemente porque puedo resultar víctima de vuestro error. Otro Gobierno tomó una decisión importante, que costó vidas, en contra del sentir mayoritario y expreso de la sociedad española, y aquello estuvo muy mal, y así lo entendimos los españoles en las urnas. Ahora me quejo de lo mismo con este Gobierno.

R.N.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres.

Ciencia y fe

 

Tomado de http://www.wellingtongrey.net

Repito, todos vamos a ir al infierno

http://jtf.org/forum_english/index.php?topic=1645.0


Por si os entra la duda: sí, esa especie de diarrea mental es REAL. Ni siquiera nuestro buen Benedicto XVI (ex Joseph Alois Ratzinger, ex Prefecto para la Congregación para la Doctrina de la Fe, vulgarmente conocido como el Santo Oficio de la Inquisición) tiene nada en contra del matrimonio entre dos personas de distinta religión... pero esta gente SÍ. Impactante. En pleno siglo XXI. Impactante.

R.N.

Apagón programado

Mañana, jueves día 1 de febrero de 2007, de 19:55 a 20:00 h se propone desde medios franceses apagar todas las luces para darle un respiro al planeta.

Si la respuesta es masiva, el ahorro energético puede ser brutal. Solo cinco minutos, a ver que pasa.

Sí, sí, ya sé que estaremos cinco minutos a oscuras con cara de tontos, pero recordad que Internet tiene mucha fuerza y podemos hacer algo grande.

¡Pasad la noticia!

R.N.

Informe sobre la carta robada

Durante tres años unas veinte personas han estado reuniéndose, leyendo, investigando, discutiendo, para hacer un informe. Son hombres y mujeres de diversas profesiones y, como en el poema de Borges Los conjurados, han tomado la extraña resolución de ser razonables. La materia de la que versa su informe tiene un nombre conocido y una improbable definición. El nombre: libros de texto. La definición: ese lugar en donde unas generaciones dejan constancia de lo que a su entender debieran conocer las siguientes. No de todo lo que debieran conocer, pero sí de lo imprescindible, del punto de partida, el mínimo común denominador de una sociedad.
Han escogido 60 libros de sexto de Primaria y de primero de Bachillerato. Distintas editoriales y las siguientes materias: Idiomas, Matemáticas, Historia, Lengua y Literatura, Conocimiento del Medio, Griego y Latín, Física y Química, Religión, Biología y Geología, Economía, Música, Ciencia, Tecnología y Sociedad, Filosofía, Plástica y Educación Física. No han hecho un estudio comparativo entre las editoriales, no se han ocupado de la calidad o del nivel, ni siquiera de los contenidos. Lo que han analizado es lo que esos libros cuentan con esos contenidos. Y no lo que cuentan acerca de las matemáticas, o de la Historia o del inglés, sino lo que cuentan de la Tierra.
Cuando en un libro de matemáticas se pone un ejercicio sobre cuánto cuesta el equipo de montar en bici de Roberto, equipo que, por cierto, cuesta, sin contar la bici, 156,87 euros, y cuando la gran mayoría de problemas aritméticos versan sobre compras de ese tipo, no sólo se cuenta cómo se suman euros. También se cuentan cosas que tienen que ver con el sentido de lo necesario, lo útil, lo raro, lo normal.
Dicen que a las personas que viven en una isla les es más fácil imaginar en dónde viven, comprender qué significa agostar un suelo o arrasar una costa. Quienes vivimos en continentes tendemos a pensar aún que la Tierra es plana y que, una vez destrozados estos 100 kilómetros, siempre habrá otros 100 kilómetros siguientes. Olvidamos que la Tierra es también una isla, contiene el delicado equilibrio de la vida y flota, redonda y azul como una naranja, entre millones de otras islas en donde no hay vida ni podría llegar a haberla, o acaso en alguna sí la haya pero estará muy lejos.
En el informe (www.ecologistasenaccion.org/IMG/pdf/Informe_curriculum.pdf) se estudia lo que transmiten los libros de texto sobre la sostenibilidad, esto es, sobre qué hacer para que siga habiendo vida en la Tierra, incluida la vida humana. Sobre si, por ejemplo, lograremos alimentarnos de, diríamos, los intereses de la naturaleza y no del capital, puesto que una vez consumido el capital de la naturaleza ya no habrá más alimento.
Todavía resulta difícil hablar de esto. Los ecologistas son los mensajeros y aunque en principio nadie quiere matarles pues se le considera amantes de las hayas y otras criaturas benignas, el mensaje que portan no es grato. Hace algunos años optamos por pensar que los mensajeros eran unos extravagantes. Como quien recopila todas las referencias a cierto actor de cine mudo, ellos y ellas comían galletas integrales y contaban que se iban a derretir los Polos. Ahora el cambio climático, el agotamiento de los recursos, los errores fruto de la tecnología, la toxicidad de los metales pesados y tantas otras cosas forman parte la vida diaria. En lo que les conozco, debo decir que los ecologistas no se alegran de tener razón. Habrían preferido que la suciedad no se acumulase, que vivir mejor con menos fuera lo habitual y la equidad, un principio aceptado y vivido en cada vida humana.
No sólo lo habrían preferido sino que lo prefieren. Trabajan para que así sea y algunos y algunas se reúnen, discuten y argumentan, y después escriben un informe en donde dicen que los libros de textos no contienen apenas fotografías de lugares, mapas físicos, mapas lumínicos, imágenes que permitan ver en qué se ha convertido esa especie de gran superficie verde y ocre con que durante mucho tiempo se han representado los continentes. Y junto a lo que no se muestra, dicen, aún es más significativo aquello de lo que no se habla.
Los libros de texto no hablan de «las multinacionales [con la excepción de dos libros], el reparto del poder, las culturas arrasadas, las aportaciones de las mujeres, los sindicatos..., los movimientos alternativos (aunque sí las ONG de ayuda), la autosuficiencia, los proyectiles reforzados con uranio, las aficiones de bajo impacto ecológico..., los bancos, la pérdida de soberanía alimentaria, el modo en que se impone la comida basura, las patentes de semillas..., las soluciones colectivas, los dueños y los daños de la televisión..., las cargas de la policía, las mentiras de los libros de texto...».
La cita es más larga pero creo que el fragmento sirve para dar una idea del mundo que se dibuja y el que se niega. Valga, en todo caso, un ejemplo de un libro de Física y Química para condensar el talante general de exaltaciones y silencios: «Durante la Guerra del Golfo, los soldados de EEUU y de otros países aliados pudieron tomar todas sus comidas en las trincheras, calentitas y cualquier momento, gracias a la tecnología».
A medida que se leen las 184 páginas del informe empezamos a preguntarnos qué sucedería si en los centros escolares los alumnos obtuvieran una imagen del futuro como un lugar no sólo incierto sino posiblemente catastrófico; si fueran conscientes del turbio papel de las grandes corporaciones, de la ausencia de principios que guía la mayor parte de las inversiones económicas y en especial de la ausencia del principio de precaución; si comprendieran que las soluciones individuales nunca son una solución, si se les dejara claro hasta qué punto las decisiones que afectan a su vida diaria, su salud, su ética, su espacio, sus proyectos, les han sido arrebatadas. Es posible que cada año salieran entonces de los colegios y de los institutos alumnos y alumnas más conflictivos, dicho esto en el mejor sentido de la palabra. Si la destrucción avanza habrá de ser bueno, parece, afrontarla, luchar para que no ocurra.
Hace unos días escuché contar a un padre esta escena. Su hijo de 11 años comía un yogur mientras miraba de pie el telediario. Allí se decía que el efecto invernadero provocará el deshielo de la Antártida en 2040. La primera reacción del niño fue calcular su edad y decir con asombro y satisfacción: «¡Yo veré eso!». Pero la noticia seguía y hablaba de los efectos que, algún tiempo después, provocará la desaparición de la capa de hielo en el calentamiento global: inundaciones de ciudades costeras, desplazamientos masivos, extensión de las enfermedades, aumento de los conflictos por lograr recursos, destrucción de ecosistemas, guerras. El gesto del niño fue mudando del encantamiento a la sensación de profunda injusticia por tener que heredar un mundo así.
De acuerdo, es un niño. ¿Es mejor que no sepa, que se entere por los telediarios y que en sus libros de texto le digan, no sólo a niños de 11 años, por cierto, sino también a adolescentes de 16, cosas como: «Los coches funcionarán dentro de muy poco con agua y así no contaminarán el medio ambiente» (Lengua), «Los expertos dicen que todos van a tener acceso a Internet en el año 2020» (Inglés), «La tecnología debe aportar los medios necesarios para satisfacer las necesidades humanas» (Economía), «El teletrabajo permitirá disfrutar de más tiempo libre» (Historia), «Gracias a la clonación se podría conseguir un aumento de la producción y así se podrían paliar deficiencias alimenticias de una parte de la población humana» (Biología y Geología), etcétera?
Resulta difícil defender que los libros de texto enseñen falsedades, verdades a medias, consecuencias sin causas. O decir que es útil, a los 11 y a los 16 años seguir creyendo no ya siquiera en los Reyes Magos, quienes al fin y al cabo estarían en el orden de lo imaginario, sino en que basta con soplar para que el semáforo verde se ponga rojo y así detenga el coche que viene dispuesto a atropellarte. Pero, más allá de esto, tal vez convenga recordar que la carta robada de que trata este informe, la carta que no miramos aunque está ahí, delante de nuestros ojos, no es la carta de lo que vamos a contarle a los adolescentes, sino la de nuestra propia imaginación.
Sucede que la sostenibilidad de la Tierra apenas figura en el conjunto de historias que conocemos, que circulan, que han circulado y han sido soñadas. Éste hecho es apenas un síntoma de cómo la voracidad y la codicia con respecto al planeta y a los seres más débiles tiene hoy mayor potencia que la capacidad de oponer resistencia y reemplazar esa codicia por prácticas diferentes.
Es preciso invertir la relación de fuerzas. Quizá porque lo saben, unas 20 personas organizadas, como muchas otras, en un colectivo de acción ecológica, y por lo tanto política, trabajando en común durante tres años, analizando la imaginación de los libros de texto, discutiéndola y argumentándola, no sólo han producido un informe. Han producido además una historia sobre cómo mantener el delicado equilibrio de la vida, una historia que puede circular y ser soñada y, multiplicándose por otras historias, llegar a ser real.
Belén Gopegui es escritora, autora de obras como
Lo real o El lado frío de la almohada.
 
 
Belén Gopegui
Tribuna libre, elmundo.es
18 de diciembre de 2006

Valladolid republicana

Una pequeña gracia política: el escudo de mi ciudad en el que he sustituido la corona real por el gorro frigio que se acostumbra en lugares más civilizados como Francia. Ustedes dirán si les gusta... ¿serán posibles imágenes así algún día? Probablemente, puede, no sé... ya veremos. Salud y República.
 
R.N.
 
P.S. Éste es el oficial, para los que seáis de fuera:

"Citas del Centenario" El Mundo

A finales de 2003, y con motivo de su centésimo aniversario, el diario El Mundo publicó una serie de 25 perlas de Sabino Arana, padre fundador del PNV y de todo el nacionalismo euskaldún, del que se le puede considerar como su inventor. Estas citas producen auténtico rubor a cualquier mente moderna, democrática y antifascista. Lo expresado por ellas sí es "derecha extrema"... más que la de Adolf Hitler. Sin más comentarios, las citas que pude coleccionar, que hablan por sí mismas. Agradecería si alguien me puede ayudar a completar la colección con las que me perdí.

R.N.

2003/11/01 LAS CITAS DEL CENTENARIO (1)
«».
(Sabino Arana).

2003/11/02 LAS CITAS DEL CENTENARIO (2)
«».
(Sabino Arana).

2003/11/03 LAS CITAS DEL CENTENARIO (3)
«».
(Sabino Arana).

2003/11/04 LAS CITAS DEL CENTENARIO (4)
«Los extranjeros podrán establecerse en Bizkaya bajo la tutela de sus respectivos cónsules; pero no podrán naturalizarse en la misma. Respecto de los españoles, las Juntas Generales acordarán si habrían de ser expulsados, no autorizándoseles en los primeros años de independencia la entrada en territorio bizkaino, a fin de borrar más fácilmente toda huella que en el carácter, en las costumbres y en el idioma hubiera dejado su dominación».
(Sabino Arana).

2003/11/05 LAS CITAS DEL CENTENARIO (5)
«Olvida esta tu lengua, sí. Pero si el maketo, penetrando en tu casa, te arrebata a tus hijos y tus hijas para quitar a aquellos su lozana vida y prostituir a éstas... entonces, no llores».
(Sabino Arana).

2003/11/06 LAS CITAS DEL CENTENARIO (6)
«Interrogad al bizkaino qué es lo que quiere y os dirá 'trabajo el día laborable e iglesia y tamboril el día festivo'; haced lo mismo con los españoles y os contestarán pan y toros un día y otro también, cubierto por el manto azul de su puro cielo y calentado al ardiente sol de Marruecos y España».
(Sabino Arana).

2003/11/07 LAS CITAS DEL CENTENARIO (7)
«La familia bizkaina atiende más a la alimentación que al vestido, que aunque limpio siempre es modesto; id a España y veréis familias cuyas hijas no comen en casa más que cebolla, pimientos y tomate crudo, pero que en la calle visten sombrero, si bien su ropa interior es 'peor menealla'».
(Sabino Arana).

2003/11/08 LAS CITAS DEL CENTENARIO (8)
«El nacionalismo aspira, como es sabido, a la independencia absoluta del Pueblo Vasco, restaurándose éste conforme a lo esencial de su tradición religioso política, y constituyendo a la parte de acá del Pirineo y el Bidasoa (ya que la otra la juzga insostenible) la Confederación de todos los antiguos Estados de la raza. Sabido es que son seis: Laburdi y Zuberoa, al norte del Bidasoa y el Pirineo; Bizkaya, Guipuzcoa y Araba al Sur, Nabarra a un lado y otro de dicha línea».
(Sabino Arana).

2003/11/09 LAS CITAS DEL CENTENARIO (9)
«El grito de ¡Muera España! no significa propia y directamente deseos de la destrucción de España, sino de que los españoles abandonen nuestro territorio y se vayan al suyo, porque tenemos derecho a la independencia y no necesitamos de ellos para gobernarnos».
(Sabino Arana).

2003/11/10 LAS CITAS DEL CENTENARIO (10)
«La fisonomía del bizkaino es inteligente y noble; la del español inexpresiva y adusta. El bizkaino es de andar apuesto y varonil; el español, o no sabe andar (ejemplo, los quintos), o si es apuesto, es de tipo feminil (ejemplo, el torero). El bizkaino es nervido y ágil; el español es flojo y torpe. El bizkaino es inteligente y hábil para toda clase de trabajos; el español es corto de inteligencia y carece de maña para los trabajos más sencillos».
(Sabino Arana).

2003/11/11 LAS CITAS DEL CENTENARIO (11)
«».
(Sabino Arana).

2003/11/12 LAS CITAS DEL CENTENARIO (12)
«El bizkaino es digno, a veces con exceso, y si cae en la indigencia, capaz de dejarse morir de hambre antes que pedir limosna [...]; el español es bajo hasta el colmo, y aunque se encuentre sano, prefiere vivir a cuenta del prójimo antes que trabajar».
(Sabino Arana).

2003/11/13 LAS CITAS DEL CENTENARIO (13)
«Si a esa nación latina la viésemos despedazada por una conflagración intestina o una guerra internacional, nosotros lo celebraríamos con fruición y verdadero júbilo, así como pesaría sobre nosotros como la mayor de las desdichas, como agobia y aflige al ánimo del náufrago el no divisar en el horizonte ni costa ni embarcación, el que España prosperara y se engrandeciera».
(Sabino Arana).

2003/11/14 LAS CITAS DEL CENTENARIO (14)
«La diferencia del lenguaje es el gran medio de preservarnos del contacto de los españoles y evitar el cruzamiento de las dos razas. Si nuestros invasores aprendieran el euzkera, tendríamos que abandonar éste, archivando cuidadosamente su gramática y su diccionario, y dedicándonos a hablar el ruso, el noruego o cualquier otro idioma desconocido para ellos».
(Sabino Arana).

2003/11/15 LAS CITAS DEL CENTENARIO (15)
«En Cataluña todo elemento procedente del resto de España lo catalanizan, y les place a sus naturales que hasta los municipales aragoneses y castellanos de Barcelona hablen en catalán; aquí padecemos muy mucho cuando vemos la firma de un Pérez al pie de unos versos euzkericos, u oímos hablar nuestra lengua a un cochero riojano, a un liencero pasiego o a un gitano».
(Sabino Arana).

2003/11/16 LAS CITAS DEL CENTENARIO (16)
«».
(Sabino Arana).

2003/11/17 LAS CITAS DEL CENTENARIO (17)
«El bizkaino es emprendedor [...]; el español nada emprende, a nada se atreve, para nada vale (examinad el estado de sus colonias). El bizkaino no vale para servir, ha nacido para ser señor; el español no ha nacido para más que para ser vasallo y siervo [...]. El bizkaino degenera en carácter si roza con el extraño; el español necesita de cuando en cuando una invasión extranjera que le civilice».
(Sabino Arana).

2003/11/18 LAS CITAS DEL CENTENARIO (18)
«¡Cuándo llegarán los bizkainos a mirar como enemigos a todos los que les hermanan con los que son extranjeros y enemigos naturales suyos!».
(Sabino Arana).

2003/11/19 LAS CITAS DEL CENTENARIO (19)
«En romerías de bizkainos rara vez ocurren riñas, y si acaso se inicia alguna reyerta, oiréis sonar una media docena de puñetazos y todo concluido; asistid a una romería española y si no véis brillar la traidora navaja y enrojecerse el suelo, seguros podéis estar de que aquel día el sol ha salido por el Oeste».
(Sabino Arana).

2003/11/20 LAS CITAS DEL CENTENARIO (20)
«Mi patriotismo no se funda en motivos humanos, ni se dirige a materiales fines: mi patriotismo se fundó y cada día se funde más en mi amor a Dios, y el fin que en él persigo es el de conducir a Dios a mis hermanos de raza: a mi gran familia el pueblo vasco».
(Sabino Arana).

2003/11/21 LAS CITAS DEL CENTENARIO (21)
«El aseo del bizkaino es proverbial [...]; el español apenas se lava una vez en su vida y se muda una vez al año [...]. Oíd hablar a un bizkaino, y escucharéis la más eufórica, moral y culta de las lenguas; oídle a un español, y si sólo le oís rebuznar, podéis estar satisfechos, pues el asno no profiere voces indecentes ni blasfemias».
(Sabino Arana)


2003/11/22 LAS CITAS DEL CENTENARIO (22)
«».
(Sabino Arana).


2003/11/23 LAS CITAS DEL CENTENARIO (23)
«».
(Sabino Arana).

2003/11/24 LAS CITAS DEL CENTENARIO (24)
«Vuestra raza, singular por sus bellas cualidades, pero más singular aún por no tener ningún punto de contacto o fraternidad ni con la raza española, ni con la francesa, que son sus vecinas, ni con raza alguna del mundo, era la que constituía a nuestra Patria Bizkaya; y vosotros, sin pizca de dignidad habéis mezclado vuestra sangre con la española o maketa, os habéis hermanado y confundido con la raza más vil y despreciable de Europa».
(Sabino Arana)

2003/11/25 LAS CITAS DEL CENTENARIO (y 25)
«O euskariano, o español; o nacionalista o extranjerista: no hay medio».
(Sabino Arana).

El Mundo segun Casciari

Leí una vez que la Argentina no es mejor ni peor que España, sólo más joven. Me gustó esa teoría y entonces inventé un truco para descubrir la edad de los países basándome en el "sistema perro". Desde chicos nos explicaron que para saber si un perro era joven o viejo había que multiplicar su edad biológica por 7. En el caso de los países hay que dividir su edad histórica entre 14 para saber su correspondencia humana. ¿Confuso? En este artículo pongo algunos ejemplos reveladores.

Argentina nació en 1816, por lo tanto ya tiene 190 años. Si lo dividimos entre 14, Argentina tiene "humanamente" alrededor de 13 años y medio, o sea, está en la edad del pavo. Es rebelde, pajera, no tiene memoria, contesta sin pensar y está llena de acné (¿será por eso que le dicen el granero del mundo?) Casi todos los países de América Latina tienen la misma edad y, como pasa siempre en esos casos, forman pandillas. La pandilla del Mercosur son cuatro adolescentes que tienen un conjunto de rock. Ensayan en un garaje, hacen mucho ruido pero jamás han sacado un disco.

Venezuela, que ya tiene tetitas, está a punto de unirse a ellos para hacer los coros. En realidad, como la mayoría de las chicas de su edad, quiere tener sexo, en este caso con brasil, que tiene 14 años y el miembro grande.

México también es adolescente, pero con ascendente indígena. Por eso se ríe poco y no fuma ni un inofensivo porro, como el resto de sus amiguitos, sino que mastica peyote, y se junta con Estados Unidos, un retrasado mental de 17, que se dedica a atacar a los chicos hambrientos de 6 añitos en otros continentes.

En el otro extremo está la China milenaria. Si dividimos sus 1.200 años por 14 obtenemos una señora de 85, Conservadora, con olor a pipí de gato, que se la pasa comiendo arroz porque no tiene -por ahora- para comprarse una dentadura postiza. La China tiene un nieto de 8 años, Taiwán, que le hace la vida imposible. Está divorciada desde hace rato de Japón, un viejo cascarrabias, que se juntó con Filipinas, una jovencita pendeja, que siempre está dispuesta a cualquier aberración a cambio de dinero.

Después están los países que acaban de cumplir la mayoría de edad y salen a pasear en el BMW del padre. Por ejemplo, Australia y Canadá, típicos países que crecieron al amparo de papá Inglaterra y mamá Francia, con una educación estricta y concheta, y que ahora se hacen los locos.

Australia es una pendeja de poco más de 18 años, que hace topless y tiene sexo con Sudáfrica; mientras que Canadá es un chico gay emancipado, que en cualquier momento adopta al bebé Groenlandia para formar una de esas familias alternativas que están de moda.

Francia es una separada de 36 años, más P*t* que las gallinas, pero muy respetada en el ámbito profesional. Tiene un hijo de apenas 6 años: Mónaco, que va camino de ser puto o bailarín... o ambas cosas. Es amante esporádica de Alemania, camionero rico que está casado con Austria, que sabe que es cornuda, pero no le importa. Italia es viuda desde hace mucho tiempo. Vive cuidando a San Marino y al Vaticano, dos hijos católicos idénticos a los mellizos de los Flanders. Estuvo casada en segundas nupcias con Alemania (duraron poco: tuvieron Suiza), pero ahora no quiere saber nada con los hombres. A Italia le gustaría ser una mujer como Bélgica: abogada, independiente, que usa pantalón y habla de política de tú a tú con los hombres (Bélgica también fantasea a veces con saber preparar spaghettis).

España es la mujer más linda de Europa (posiblemente Francia le haga sombra, pero pierde espontaneidad por usar tanto perfume). Anda mucho en tetas y va casi siempre borracha. Generalmente se deja follar por Inglaterra y después hace la denuncia. España tiene hijos por todas partes
(casi todos de 13 años), que viven lejos. Los quiere mucho, pero le molesta que, cuando tienen hambre, pasen una temporada en su casa y le abran la nevera.

Otro que tiene hijos desperdigados es Inglaterra. Sale en barco por la noche, se culea pendejas y a los nueve meses aparece una isla nueva en alguna parte del mundo. Pero no se desentiende de ella. En general las islas viven con la madre, pero Inglaterra les da de comer.

Escocia e Irlanda, los hermanos de Inglaterra que viven en el piso de arriba se pasan la vida borrachos y ni siquiera saben jugar al fútbol. Son la vergüenza de la familia.

Suecia y Noruega son dos lesbianas de casi 40 años, que están buenas de cuerpo, a pesar de la edad, pero no le dan bola a nadie. Follan y trabajan, pues son licenciadas en algo. A veces hacen trío con Holanda (cuando necesitan porros); otras, le histeriquean a Finlandia, que es un tipo medio
andrógino de 30 años, que vive solo en un ático sin amueblar y se la pasa hablando por el móvil con Corea.

Corea (la del sur) vive pendiente de su hermana esquizoide. Son mellizas, pero la del norte tomó líquido amniótico cuando salió del útero y quedó estúpida. Se pasó la infancia usando pistolas y ahora, que vive sola, es capaz de cualquier cosa. Estados Unidos, el retrasadito de 17, la vigila, mucho, no por miedo, sino porque le quiere quitar sus pistolas.

Israel es un intelectual de 62 años que tuvo una vida de mierda. Hace unos años, Alemania, el camionero, no le vio y se lo llevó por delante. Desde ese día Israel se puso como loco. Ahora, en vez de leer libros, se lo pasa en la terraza tirándole piedras a Palestina, que es una chica que está
lavando la ropa en la casa de al lado.

Irán e Irak eran dos primos de 16 que robaban motos y vendían los repuestos, hasta que un día le robaron un repuesto a la motoneta de Estados Unidos y se les acabó el negocio. Ahora se están comiendo los mocos.

El mundo estaba bien así, hasta que un día Rusia se juntó (sin casarse) con la Perestroika y tuvieron como docena y media de hijos. Todos raros,algunos mongólicos, otros esquizofrénicos.

Hace una semana, y gracias a un despelote con tiros y muertos, los habitantes serios del mundo descubrimos que hay un país que se llama Kabardino-Balkaria. Un país con bandera, presidente, himno, flora, fauna...y hasta gente! A mí me da un poco de miedo que aparezcan países de
corta edad, así, de repente. Que nos enteremos de costado y que, incluso, tengamos que poner cara de que ya sabíamos, para no quedar como ignorantes.

Y yo me pregunto: ¿Por qué siguen naciendo países,si los que hay todavía no funcionan?

 

Por Hernán Casciari

Recibido por correo electrónico.

¿He de tener miedo?

La supuesta presión terrorista de origen islámico ha decidido a las autoridades europeas a incrementar de manera importante la seguridad en el transporte aéreo. Estas medidas implican restricciones muy importantes en lo que un pasajero puede transportar como equipaje de mano, y producen grandes incomodidades en los accesos a las zonas de embarque.

En los atentados del 11 de marzo murieron en Madrid 191 personas. El mayor atentado terrorista de la historia de España, y uno de los mayores de la historia mundial. Parece muy grave... ¿eso implica que por hechos como ese el mundo es más inseguro?

Ese mismo año 2004 murieron en España 1.668 personas por caidas accidentales, 3.507 se suicidaron, 575 murieron de sobredosis, o 556 por un error médico constatado (Base estadística del INE en Internet http://www.ine.es).

Así que sí, el mundo es muy peligroso, pero yo estaría diez veces más preocupado por no romperme el cuello al salir de la ducha que porque no me mate un islamista suicida. Y le tendría el triple de miedo a mi médico que a los "moros". La única diferencia es que los atentados islamistas están mucho más publicitados que los accidentes domésticos... y no hace falta gastarse un pastón en vallas publicitarias. Los medios lo publicitan gratis.

Relajaos, de verdad. No pasa nada. El mundo no es un lugar hostil en el que un mujaidín te va a reventar en cuanto pises la calle. Todo es publicidad. El mundo no es estadísticamente más inseguro que en los años 80; al contrario. Todo lo demás es publicidad.

Os recomiendo a todos que veáis 'Bowling for Columbine', uno de los documentales del estadounidense Michael Moore, en el que se revela contra las tesis predominantes en su pais, contra ese estado de miedo permanente que atenaza a la población y que les hace tomar decisiones irracionales (como disponer de un AK47 tras el cabecero de la cama), y, paradójicamente, incrementar su propia inseguridad.

No caigamos aquí en el mismo error, leche, que empezamos a parecer gringos estúpidos: lo siguiente es pedir un arma "para defenderme" y pena de muerte para los autores... venga ya.

 

R.N. 

Lealtad institucional

RECIENTEMENTE recogía este periódico unas declaraciones del alcalde de Valladolid, en las que acusaba a un técnico de la Consejería de Fomento de actuar con «una falta de lealtad institucional importante» por «filtrar» a los medios de comunicación un «informe» negativo sobre la reconversión de terrenos industriales a residenciales para la construcción de 215 viviendas en El Pinar. Se equivocaba el alcalde, y mucho.

Vaya por delante que lo que los medios difundieron no era un informe, sino la propuesta negativa de la Ponencia Técnica del Consejo de Urbanismo, avalada por un informe técnico emitido el 27 de marzo, y un informe jurídico del 18 de abril, y firmada por el secretario del Consejo y con el visto bueno del presidente de la Ponencia Técnica del Consejo, el pasado 3 de mayo. Que a ese documento del expediente de Modificación del Plan General ha tenido acceso mucha gente, y además todos los alegantes tienen derecho a conocerlo y obtener copia del mismo. Y, por último, que fui yo misma quien, en representación de algunos vecinos de El Pinar, comunique a los medios de 'información', el contenido de la citada Propuesta negativa, que obtuve previa solicitud que consta registrada.

Tanto la Administración regional como la municipal administran 'lo publico', y el urbanismo es una función pública por ley. En griego, público quiere decir, de entrada, expuesto a la mirada de la comunidad, a su juicio y aprobación.

Lealtad significa legalidad, verdad, realidad. Y la primera y única lealtad exigible de las instituciones publicas es a los ciudadanos y al interés general.

Desleales son las declaraciones gratuitas. Como cuando el señor Silván no tiene empacho en afirmar que el documento negativo que los medios de comunicación tienen sobre la mesa no existe. También pretender que los informes que sustancian un procedimiento administrativo en materia de urbanismo sean «confidenciales» o «materia reservada». Es deslealtad institucional prescindir de los informes técnicos y jurídicos de los funcionarios de la Administración para la resolución 'política' de los asuntos públicos. Por eso, «por temerario», el Tribunal de Justicia de Castilla y León, en su ultima sentencia contraria al Gobierno municipal, también le condena en las costas. La deslealtad de nuestros administradores públicos es buscar al técnico que haga los informes a la carta, para satisfacer no se sabe nunca bien qué clase de intereses.

¿Es acaso lealtad institucional que el asesor áulico, que cobra 44.454 euros del erario publico municipal, resulte ser compatible con todos y con todo, y el adjudicatario 'pichichi' de los concursos públicos? ¿Es lealtad a los ciudadanos que el concejal de Urbanismo se haya convertido en 'el portavoz' y defensor de los intereses de la empresa promotora?

Hace demasiados años ya que en esta región, lejos de gestionar la sociedad del conocimiento, todavía se gestiona la ignorancia. Sobran ejemplos de hasta qué punto los dirigentes políticos se limitan a gestionar la ignorancia de los demás. Este caso es solo uno de ellos.

Tenemos otros 'pre-electorales': así, resulta que la calle López Gómez es una calle de 'coexistencia' y que Valladolid es una ciudad sostenible, la primera y única en el mundo. Sin embargo, la realidad es que se confunde 'coexistencia' con 'supervivencia', que impera la ley del coche y el ladrillo, y que Valladolid tiene una contaminación atmosférica y acústica que supera constantemente los niveles máximos permitidos, con graves consecuencias en la salud de las personas. El maquillaje político urbano también es desleal con los ciudadanos. Una ciudad no es cualquier aglomeración de edificios, ni se construye sobre una evolución caótica sin ninguna exigencia de organización del espacio construido.

La ciudad es una particular puesta en escena de las sociedades. La falta de calidad democrática es una de las razones por las que se esta instalando en nuestra sociedad vallisoletana, por decirlo con una expresión del sociólogo Alain Touraine, una visión «intranquila» de la democracia. Difundida por una clase política con una visión muy reduccionista: los ciudadanos votan y ya está. Este alejamiento entre los políticos y los ciudadanos tiene graves desventajas, entre las que, por ejemplo, destacan en los telediarios la corrupción y el abuso de poder.

Es urgente y preciso reducir la distancia entre los representantes políticos y los representados, ya que la política es una actividad que afecta de forma decisiva a nuestras vidas y por eso no puede quedar exclusivamente en manos de los 'profesionales' de la política. Para mejorar tenemos que consolidar la democracia en la ciudadanía a un nivel horizontal. Siempre se dijo que la información es poder. La sociedad civil no hace sino recuperar lo que es suyo.
 
Susana Ordóñez, Jurídico Urbanista
Publicado en El Norte de Castilla (nortecastilla.es)
El 5 de junio de 2006.

(Negritas de R.N.)
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España, 2056; Una, Grande y Urbanizable

Siguiendo con el tema del precio de la vivienda, y en clave de humor, he recibido este texto por correo recientemente. Venía de forma anónima, así que si alguien lo reconoce como suyo no tiene más que decirlo para que me haga eco de su autoría, además de reproducir el texto.

"Me he decidido a coger mi máquina del tiempo y contaros como van las cosas por el futuro:

Afortunadamente no se han cumplido las previsiones de tantos agoreros burbujistas y la vivienda en España ha seguido subiendo un 17% anual durante los últimos 50 años, de este modo nos hemos convertido en el país mas rico del mundo, porque por ejemplo un ático en la Castellana cuesta más que el Estado de California y el palacio imperial de Tokio juntos; claro que ya nadie vive en la Castellana ni en ningún otro sitio de Madrid, por que esas casas son para invertir y no para vivir.


Yo, por ejemplo, aunque trabajo en Madrid me he comprado un piso de 40 metros la mar de apañado en un pueblo del Norte de Burgos, que con la autovía queda a un paso; para pagar la hipoteca nos hemos juntado con otras tres familias: un notario casado con una catedrática de universidad, un subinspector de hacienda casado con una abogada del estado y un magistrado del supremo (subcontratado a través de una E.T.T.) casado con una arquitecta. De este modo destinamos cinco sueldos a la hipoteca y uno para vivir; estamos contentísimos con la compra porque aunque al principio nos está costando un poco luego seguro que ni se nota, además desde que lo compramos hace un año ya ha subido un 17% y por si fuera poco la mujer del notario esta de buena que lo flipas.
Aunque profesionalmente no me va mal (soy director general adjunto de una multinacional, aunque también subcontratado a través de una E.T.T.) la verdad es que la inflación que sufrimos al ser el país mas rico del mundo hace que nos tengamos que apretar un poco el cinturón; de todos modos es cuestión de acostumbrarse, cuando tuvimos que empezar a comer chopped de lagartijas todos nos quejamos y ahora se le da vuelta y vuelta en la plancha y tan rico que queda. De cualquier forma, aprovechando que han bajado la edad laboral a los 10 años a ver si saco al churumbel del colegio y lo meto en la E.T.T., que un sueldo más seguro que ayuda para la hipoteca.


Mi sueldo es de 2.000 tochos netos, el tocho es la moneda que sustituyo al euro cuando nos echaron de la UE a patadas (que fea y que mala es la envidia) y se cotiza a un céntimo de euro. En la caja fuerte del banco de España ya no se guardan lingotes sino ladrillos, que en este país han demostrado ser un valor mucho mas seguro y rentable que el oro.


Tras las guerras atómicas provocadas por los propietarios de VPO de Andalucía la población ha quedado reducida a 5 millones de españoles y 50 millones de ecuatorianos trabajando de paletas, se han seguido construyendo 800.000 viviendas anuales (la construcción supone ya el 98% del PIB) y ahora tocamos a unas 20 viviendas por habitante (casi todas vacías porque como dije son viviendas para invertir, no para vivir). El 90% del suelo está ya urbanizado y se plantea empezar a construir ciudades en el fondo del mar (no se puede vivir en el fondo del mar, así que serian ciudades solamente para invertir).


Esto es lo que en el mundo se conoce y admira como "el milagro español" y es objeto de numerosos estudios y tesis doctorales en el campo de la psiquiatría. Cada año nos visitan miles de estudiosos de la mente humana de todo el mundo. No me extrañaría que muchos de esos científicos se quedasen porque la verdad es que como en España no se vive en ningún sitio.


Y eso es todo lo que os puedo contar de lo que os espera; voy a ver si cazo unas lagartijas para cenar."

Esperanza... no todo va mal.

En su último informe, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) aseguró que el debilitamiento anual de la capa de ozono sobre los polos empieza a decrecer y su tamaño el año pasado fue de 26,9 millones de kilómetros cuadrados, frente a los 29 millones de 2003.

Además, un estudio divulgado esta semana por la revista ’Nature’ asegura que la capa de ozono de la Tierra está experimentando una lenta recuperación, auqnue nunca volverá a los niveles anteriores a 1980, lo que a su juicio muestra la eficacia del Protocolo de Montreal, ratificado en 1987 por más de 180 países para atajar la emisión de gases contaminantes.

 

Tomado de elmundo.es 

Estado sin ideologías

En un partido de fútbol en Irlanda, contra un equipo protestante, los católicos miraban disgustados al que aplaudía un gol del equipo contrario. Pero cuando, poco después, vieron que aplaudía también un gol del equipo católico, no aguantaron más y le gritaron: «-¿Es que usted no tiene religión?». La historia muestran que católicos y protestantes, cristianos y judíos, y otras religiones, se han peleado mucho entre sí, pero se han juntado siempre para eliminar, incluso físicamente, a los que no tenían religión.


En modo semejante, el nacionalismo, esa despiadada religión de nuestra época, combate a otros nacionalismos, pero no admite siquiera ni como adversario al que no sea nacionalista. Mis paisanos catalanes víctimas de ese fanatismo nacionalismo me acusan de «españolista», y no admiten como posible que yo no sea «ni» nacionalista a la española, que yo no crea en los nacionalismos, sino que sea simplemente español y catalán. Recurriendo al aforismo de los antiguos filósofos, piensan que «no hay que discutir con el que niega los primeros principios»... del nacionalismo. No hay que discutir, sino eliminarlo, del modo que se pueda. Y así estamos aquí y en todo el mundo, los que quedamos, nadando en sangre, de tantas guerras internacionales y civiles, por culpa de esos nacionalismos. La única solución real, eficaz, duradera, no es buscar un efímero equilibrio entre los nacionalismos, establecer sólo unas ciertas normas de guerra fría, sino despolitizar el Estado, restaurar su función de administrador de la convivencia, no un Estado que profese e imponga una determinada ideología religiosa o nacionalista.


Juan Salazar Tello / Correo electrónico
Publicada por el diario El Día de Valladolid el miércoles 22 de marzo de 2006

La vivienda y el 'tocomocho' (y 2)

Ya me he hecho con el artículo completo, que el trozo del otro día lo copié a pinrel...

64 / ECONOMÍA
EL PAÍS, martes 17 de mayo de 2005


La vivienda y el 'toco mocho'
IGNACIO PARICIO
El autor reflexiona sobre la polémica de los 'minipisos' y dice que pueden ser una solución asistencial, pero no resuelven el problema de la vivienda familiar.

El ministerio ha abierto un importantísimo debate sobre las iniciativas que podrían contribuir a la construcción de la vivienda adecuada a nuestros tiempos. Pero las aportaciones a ese debate han evidenciado un gran desconocimiento de las particularidades del sector.
Casi todos los aspectos problemáticos de la vivienda surgen del carácter opaco y distorsionado de su mercado. El precio se forma hoy de la manera más perversa que podamos imaginar: la escasez del producto y la urgencia de la demanda hacen que los aspirantes a propietarios no duden en dedicar todos los recursos económicos de que puedan disponer a conseguir un alojamiento. Esa voluntad es perfectamente medida por los promotores y propietarios de suelo que inmediatamente calculan el precio de la vivienda en función de la capacidad de endeudamiento. Para aumentar sus expectativas suponen que se trata de una pareja con dos sueldos que, si ganan 2.500 euros al mes entre los dos, estarán dispuestos a dedicar a la adquisición de una vivienda más de 1.200 euros. Desde el momento en que bancos y cajas ponen a su disposición hipotecas a 30 años con intereses del orden del 3%, la capitalización de esa capacidad de endeudamiento lleva a cifras superiores a los 250.000 euros. A partir de aquí se establece el precio de la vivienda. Las consecuencias de este planteamiento son:
— Ningún ahorro en los otros componentes del precio: los costes de la construcción, las ventajas fiscales, etcétera, no tendrán ninguna incidencia en el precio de venta, pues serán inmediatamente absorbidos por los propietarios de suelo que fijarán sus precios de venta sumando esos ahorros a sus beneficios expectantes para llegar a la misma cifra final.
— Por la misma razón, una vivienda de menor tamaño no asegura un precio menor. Los promotores para incrementar, o sostener, sus beneficios van reduciendo el tamaño de la vivienda para "meter" más viviendas en una promoción. Así nos vamos acostumbrando a viviendas cada vez más pequeñas sin que esa carrera pueda tener más limite que el que señale la normativa.
Esos altísimos precios de las viviendas se consolidan cuando el excedente monetario mundial se dedica a invertir en vivienda. Se compran viviendas sin ánimo de ocuparlas para aprovechar el margen entre los intereses y el crecimiento de los precios. Pero es evidente que están sobrevaloradas. El Banco de España acaba de decirnos que en la vivienda ese margen es del 20%. Hagamos nuestros cálculos. Calculemos ahora el precio de la vivienda a partir del coste de la construcción, el componente más estable y relativamente transparente del conjunto, unos 600 euros por metro cuadrado. Supongamos que reservamos otro tanto para el propietario del suelo y que promoción, técnicos y permisos se llevan la mitad de esa cifra. No son previsiones pacatas. En las permutas, el suelo se llevaba hasta hace pocos años el 30% del valor final y aquí le atribuimos el 40%.
Calculado así, el precio de venta seria dos veces y media el de construcción, es decir, 1.500 euros por metro cuadrado; o sea, 250.000 de nuestras pesetas. Un piso de 80 metros cuadrados valdría, pues, 20 millones. El que ha comprado por 40 millones sufre una sobrevaloración del 100%.
Los ciudadanos debemos a los bancos, por las hipotecas de vivienda, 100 billones de pesetas. Un comprador de treinta y pocos años que acaba de firmar una de esas hipotecas le debe ya al banco la mitad de lo que va a ganar en toda su vida. Algunos bancos se quejan de que con los intereses actuales pierden dinero. No sufran por ellos, más de la mitad de esa cifra gigantesca que tenemos que devolverles en los próximos años ha ido a parar a esos mismos grupos a través de sus sociedades inmobiliarias, promotores asociados, inversiones en suelo, etcétera.
En este contexto, la Administración, además de intentar resolver los casos de urgencia, quiere frenar el incremento de precios poniendo en el mercado viviendas a precios razonables. En estas viviendas, el precio de venta lo fija la Administración central y se sitúa entre el 10% y el 100% por encima de los costes de construcción.
Esto supone:
— Que aquí si es razonable la vivienda pequeña o la construcción barata, puesto que a menos metros, menor coste y menor precio de venta.
— Que cuando el porcentaje citado es muy bajo, la aportación pública a los adjudicatarios escogidos puede ser excesiva. Podría decirse que la Administración "regala" el suelo público en una injusta lotería. Es posible que deba corregirse ya esta aproximación paternalista, confusa e ineficaz. En algunos casos, el suelo sólo se cede por algunos años, pero quizá lo más razonable seria plantear que esa vivienda pública debe ser siempre de alquiler.
Los paliativos ante esta situación pasan por utilizar la mayor cantidad y diversidad posible de formas de alojamiento. Cooperativas, viviendas de alquiler y apartamentos de paso no son alternativas incompatibles, sino frentes diversos de esta guerra de guerrillas. Y, sobre todo, el mejor uso del patrimonio disponible: rehabilitación, segunda residencia, viviendas vacías, apartamentos de verano infrautilizados..., son objetivos preferentes puesto que no exigen el insostenible crecimiento de la mancha urbanizada.
El aspecto más grave del problema es que ante tales plusvalías todos nos hemos vuelto especuladores. Los ayuntamientos, también. En muchos casos están financiando sus operaciones urbanísticas o edificatorias re-introduciendo suelo público en el sector privado.
Hemos llegado ya a una situación insostenible y todos lo sabemos. ¿Qué sugerir? ¿Los consumidores deben exigir políticas radicales como establecer límites al coste del suelo? ¿Podemos forzar entre todos juntos algún cambio sustancial? Temo que ya es tarde, los afectados somos la gran mayoría del pueblo español, pero muchos ya están en el otro lado, ya han firmado la hipoteca. Cualquier reducción del precio de un suelo es una reducción del precio de la vivienda vecina. Muchos están convencidos de que han ganado el capital de su vida con esa inversión. No es cierto: sólo ganan los que no juegan con su propia vivienda. Los que la usan están cada vez más lejos de una vivienda mejor. Nunca será más apropiado hablar de un negocio "redondo": mejorando las condiciones crediticias aumenta el margen de beneficio. ¿No les había llamado la atención la facilidad con que se están prestando cantidades por encima del valor de la vivienda y alargando los plazos más allá de la vida previsible del hipotecado?
Probablemente los deudores no soporten aumentos de más de un punto de los intereses (el 30% de incremento de la cuota mensual). Hipotecarse hoy es algo así como decidir, en un magnífico día de verano, que vas a vivir siempre en camiseta.
Pero no deben preocuparse; cuando suban los intereses, se les alargarán las condiciones de devolución (pobres nietos)
Puede pensarse que los consumidores somos un poco responsables, por nuestro individualismo, nuestra credulidad y también nuestra ambición. Hay algo de la especulación que mueve al timado del toco mocho en esto de querer ser propietarios de una vivienda cada vez más cara. Pero la angustia de la falta de alojamiento explica ésta pulsión hacia la única solución que parece posible. Sería muy razonable buscar cualquier forma de alojamiento antes de entrar en esta ratonera.
Cualquier discusión sobre la vivienda de 30 metros cuadrados es circunstancial. Como solución asistencial puede ser muy útil en algunos casos. No creo que nadie la defienda como alternativa a la vivienda familiar. Pero si el objetivo de la intervención de la Administración es moderar el precio final de la vivienda, deberá conseguir mermar las expectativas del suelo obligando a incluir en la nueva planificación altos porcentajes de vivienda a precios convenidos. Más allá incluso del 20% que prevé la nueva ley. No es cierto que esto haga subir el precio de la vivienda Ubre. Ya hemos visto que su precio siempre estará tan alto como alguien pueda pagar. Sólo así es posible que dentro de algunos años podamos hablar de introducir cierta transparencia en este opaco sector.

Ignacio Paricio es catedrático de Construcción de la Escuela de Arquitectura de Barcelona.

Y disculpas por el tiempo transcurrido sin publicar, pero es que la pereza es muy mala amiga...

Alcohol, velocidad y noche

El sábado de madrugada, en una de las avenidas principales de la ciudad, un turismo con tres chicas jóvenes a bordo (la conductora de 23 años) se estrello con una furgoneta de reparto. Ambos vehículos iban a una velocidad considerable (80 ó 100 Km/h en plena ciudad). Uno de los dos se saltó el semáforo del cruce en rojo, al parecer según la prensa, el turismo. La chica que lo conducía dio positivo en el control de alcoholemia posterior al accidente. Ninguno de los ocupantes de los vehículos sufrió heridas de consideración, aunque ambos salieron despedidos sin control tras el choque, arrancando una farola, un semáforo... sin embargo los peatones que esperaban tranquilamente en una parada de taxi y para cruzar la acera llevaron peor suerte: dos muertos y cuatro heridos de consideración.

Así contado fríamente, tal y como me dieron a mi cuando leí la noticia en el periódico, te dan ganas de poner en la picota pública a la conductora: joven y presuntamente inexperta, de madrugada, a alta velocidad, bebida (no sabemos hasta que punto)... menudo panorama. Indigna a cualquiera. La pena de muerte con sufrimiento parece poco para ella.

Pero ¿Por qué os cuento todo esto? Pues porque ayer descubrí que conozco, de manera indirecta, a la conductora y presunta homicida. Es una chica completamente normal, que trabaja normalmente como cualquiera y que hace su vida de lo más ordinario. Me ha impactado el asunto. Ahora mismo no sé dar una opinión, porque me he dado cuenta que eso le podría pasar a cualquiera, a mi mismo cualquier noche por ahí: no es tan raro ni tan demencial lo que hizo, le puede pasar a cualquiera. No sé.

Superman, Al Pacino y el ladrón de bicicletas

En la película “Heat”(1995) el policía Al Pacino y el delincuente Robert de Niro realizan un juego de gato y ratón por las calles de Nueva York en el cual Pacino lee la mente de De Niro y viceversa. A diferencia de otras películas de los noventa, como “Seven” (1995, tambien), en las que el poli bueno persigue al malo psicópata y poseído por el demonio, “Heat” me resultó reconfortante por la sensatez y la racionalidad de sus dos protagonistas. Pacino sabe adivinar el comportamiento de De Niro porque en el fondo piensa como él. No hay recursos a buenos ni malos. No hay fanáticos ni pecados mortales.

Todo esto es un preámbulo de una anécdota personal que –mientras se repiten las alertas multicolores en Nueva York sobre un mal invisible salvo por el turbante- me resulta reconfortante. Es una anécdota sobre un ladrón de bicicletas.

Es muy fácil comprar una bicicleta de segunda mano en Nueva York. Te venden modelos tradicionales –hasta hay algún Raleigh- por 70 dólares en el mercadillo de la calle 26 esquina Sexta Avenida. Y merece la pena. Es relativamente sencillo desplazarte en bicicleta por Manhattan siempre que tengas cuidado con los taxis amarillos. Es más, acaban de terminar un carril bici que da la vuelta a la isla y cruzar el puente de Brooklyn en bicicleta es una experiencia metafísica.

El único problema para el ciclista en Nueva York -a parte de los guardias del ayuntamiento que te paran en el Riverside Park para decirte que deberías llevar casco (y no fumar)- son los ladrones. Cuando compras una bicicleta en el mercadillo, te aconsejan que compres también una cadena “kriptonite”, de eslabones de diez centímetros de largo y tres de grosor, forjados de una aleación metálica irrompible hasta, se supone, para Superman. El candado color amarillo, por su parte, parece algún instrumento de tortura de Abu Ghraib. “Es lamentable pero es verdad”, anuncia el vendedor. Hoy en día, sólo la cadena “kriptonite” basta para las calles de Nueva York. Por eso la gente esta dispuesta a pagar mas por la cadena –“80 dólares aquí, 90 en la tienda normal”- que la bicicleta, te explica encogiéndose de hombros.

De noche, yo siempre uso la cadena “kriptonite” para sujetar la bici al valle de hierro forjado delante de mi apartamento. Pero de día he cogido la costumbre de dejarla sin protección alguna mientras voy de compras o tomo un café. A fin de cuentas, no estamos hablando de una “mountain bike” de 42 marchas, sino una bicicleta vieja que en el mercado de reventa no debe de valer más que 30 dólares. ¿Quién se iba a arriesgar a llevársela en una calle del centro de Manhattan a plena luz del día?

¿Quién se iba a arriesgar? El domingo pasado mientras compraba una camisa en Club Monaco en la Quinta Avenida, alguien se arriesgó. Dejé la bicicleta sujeta a una farola y cuando salí no estaba. “!What a fucking bastard!”, le dijo a mi hermano cuya bicicleta aun estaba contra la pared de la tienda. “Le tenía tanto cariño a esa bicicleta”.

Volvíamos caminando cabizbajos por la calle 21 cuando, a 50 metros de donde había dejado la bici, mi hermano paró. “Oye esta bicicleta se parece mucho a la tuya”. Y efectivamente, negra con el sillín cojín ergonómicamente moldeado en forma de dos nalgas, era mi bicicleta, sujeta a un andamio con una cadena “kriptonite”.

Tras intercambiar miradas perplejas, mi hermano y yo nos planteamos recurrir al NYPD, el departamento de policía y “orgullo de Nueva York” como se suele decir con sarcasmo. Pero ¿qué iba a decir el guardia si no tenía nada para comprobar mis derechos de propiedad?. Desde luego en el mercadillo de la calle 26 los recibos de compra brillan por su ausencia.

Luego se nos ocurrió un plan digno de Al Pacino. Si atásemos la bicicleta con la cadena “kriptonite” de mi hermano, el ladrón se encontraría ante el dilema de elegir entre perder su propia cadena “kriptonite” o soltar mi bicicleta. Dejamos una nota para añadir el peso de la ley al cálculo lógico de su interés propio.“Esta es mi bicicleta y tengo prueba de compra”, mentí. “¡Quite su cadena o llamaré a la policía!”, rematé. Colocamos la nota debajo del sillín y nos fuimos a casa.

A la mañana siguiente, como un pescador que vuelve a sus redes, regresé sigilosamente al lugar del crimen. Un “sin techo” se parecía peligrosamente a un ladrón de bicicletas y un trabajador de la construcción también. Cuando llegué al andamio encontré mi bicicleta igual que el día anterior pero ahora con una sola cadena y sin nota. Tras comprobar que la cadena efectivamente era la de mi hermano, la quité con llave y, pedaleando eufóricamente por las calles de Manhattan, hice balance.

Sin vernos nunca el ladrón de bicicletas y yo, habíamos, en un espontáneo experimento del dilema del prisionero, habíamos demostrado el poder de la razón frente al miedo irracional al mal desconocido. Y todo sin recurrir a las fuerzas del estado represor. Estaba tan extasiado que casi me pilló un taxi.

[ANDY ROBINSON - 07/06/2004 - 08.16 horas]

La vivienda y el 'tocomocho'



EL SECTOR INMOBILIARIO
La vivienda y el "tocomocho"
IGNACIO PARICIO

El autor reflexiona sobre la polémica de los ’minipisos’ y dice que pueden ser una solución asistencial, pero no resuelven el problema de la vivienda familiar.

El ministerio ha abierto un importantísimo debate sobre las iniciativas que podrían contribuir a la construcción de la vivienda adecuada a nuestros tiempos. Pero las aportaciones a ese debate han evidenciado un gran desconocimiento de las particularidades del sector.
Casi todos los aspectos problemáticos de la vivienda surgen del carácter opaco y distorsionado de su mercado. El precio se forma hoy de la manera más perversa que podamos imaginar: la escasez del producto y la urgencia de la demanda hacen que los aspirantes a propietarios no duden en dedicar todos los recursos económicos de que pueden disponer a conseguir un alojamiento. Esa voluntad esperfectamente medida por los promotores y propietarios de suelo que inmediatamente calculan el precio de la vivienda en función de la capacidad de endeudamiento. Para aumentar sus expectativas suponen que se trata de una pareja con dos sueldos que, si ganan 2.500 euros al mes entre los dos, estarán dispuestos a dedicar a la adquisición de una vivienda más de 1.200 euros. Desde el momento en que bancos y cajas ponen a su disposición hipotecas a 30 años con intereses del orden del 3%, la capitalización de esa capacidad de endeudamiento lleva a cifras superiores a los 250.000 euros. A partir de aquí se establece el precio de la vivienda.
Las consecuencias de este planteamiento son:
- Ningún ahorro en los otros componentes del precio: los costes de construcción; las ventajas fiscales, etcétera, no tendrán ninguna incidenciaen el precio de venta, pues serán inmediatamente absorbidos por los propietarios de suelo que fijarán sus precios de venta sumando esos ahorros a sus beneficios expectantes para llegar a la misma cifra final.
- Por la misma razón una vivienda de menor tamaño no asegura un precio menor. Los promotores para incrementar, o sostener, sus beneficios van reduciendo el tamaño de la vivienda para "meter" más viviendas en una promoción. Así nos vamos acostumbrando a viviendas cada vez más pequeñas sin que esa carrera pueda tener más límite que el que señale la normativa.
[...]
El País, martes 17 de mayo de 2005.

Comentarios de R.N.:
El autor explica con brillantez (es decir, de forma que le pueda entender alguien del mínimo nivel intelectual de un ministro) el mecanismo por el que se forma actualmente el precio de la vivienda en España. Da igual que el constructor de los edificios se apriete el cinturón y coloque los ladrillos un poco más baratos, da igual que el Estado subvencione la compra de vivienda en el Impuesto de la Renta, da igual que los Ayuntamientos vendan el suelo público barato o incluso gratis... siempre habrá algún intermediario que se embolsará esa renta disponible, esa capacidad de endeudamiento. Y si por arte de magia no apareciera ese intermediario, el mismo propietario final se la embolsaría, porque estoy por conocer al imbécil que venda algo a 10, aunque gane dinero, cuando el de al lado vende a 40.
En lo único que falla el autor, en mi humilde modo de ver el problema, es a la hora de identificar el motor que induce a los españoles de a pie para invertir toda su capacidad de endeudamiento (que viene a querer decir el total de los ingresos de su vida laboral, una vez deducidas las necesidades vitales) en la compra de una vivienda. En determinados casos puede ser el móvil esa acuciante necesidad, pero en la mayoría de ellos es más bien el deseo de convertirse en terratenientes en miniatura, en pequeños especuladores que saquen el mayor partido posible de esa capacidad de endeudamiento. El más idiota se ha echado la cuenta esa de "si el banco me pide el 3% y la vivienda sube el 18% anual, aún le gano un 15%..." Así que compramos al límite de nuestra capacidad, porque consideramos que es la mejor inversión a la que podemos dedicar esa renta "sobrante".
Ese es precisamente el drama de esta historia, que a ninguno de la inmensa mayoría de españoles que poseemos una vivienda nos interesa que su precio baje, la hayamos acabado de pagar o no, así que mal asunto... no es que no se pueda arreglar, es que no conviene. Los que lo padecen son esa inmensa minoría que realmente la necesita.
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¿Tienen derechos los animales?

Hace unos meses la Cámara Alta del Parlamento alemán, el Bundesrat, votó a favor de incluir los derechos de los animales en la Constitución, convirtiéndose en el primer país europeo en hacerlo.

Actualmente hay grupos que consideran la caza un asesinato y a los cazadores asesinos. Otros matizan la caza de subsistencia, con la que no habría objeción moral y la deportiva, que carece de toda justificación. La mayor o menor gravedad de la caza se hace depender de la mayor proximidad filogenética de la presa. La peor sería, pues, la caza de humanos. Después vendría la de chimpancés, gorilas, orangutanes, elefantes, delfines, los demás mamíferos, las aves, los reptiles y finalmente los insectos. La mayor o menor gravedad moral está determinada por la mayor o menor semejanza con nosotros mismos. Semejantes consideraciones merecen de estos grupos otras actividades humanas frecuentes, como la experimentación con animales de laboratorio o los festejos tradicionales en los que, como en el caso de las corridas de toros aquí mencionado, se maltrata a ciertos animales.

No negaré la gran inteligencia y sensibilidad de algunas especies animales. Todo el que ha sido dueño de un perro es capaz de entender esto perfectamente. No es, sin embargo, la mayor o menor inteligencia, o la mayor o menor sensibilidad, que pudiera ser comparable con la de otros seres vivos, la determinante de la personalidad.

Por ello, la primera impresión que siento ante la expresión "derechos de los animales" es la de perplejidad. Porque los animales no tienen derechos. Los animales, con todo lo inteligentes y sensibles que puedan llegar a ser, son cosas.

Los derechos son genuinamente humanos. Solo las personas físicas y las personas jurídicas, en cuya base hay personas físicas, pueden ser sujetos de derechos subjetivos. Sin embargo, la Liga Internacional de los Derechos de los animales y las ligas nacionales afiliadas tras la III reunión sobre los Derechos del Animal, llegaron a cometer la necedad de la proclamación, en 1978, de una "Declaración Universal de los Derechos de los animales", aprobada por la UNESCO y posteriormente por la ONU, cuyo artículo primero dice: "Todos los animales nacen iguales ante la vida y tienen los mismos derechos a la existencia". Texto semejante en su literalidad a los que se refieren a genuinos derechos humanos. Lo que me obliga a aproximarme al concepto de derecho, para llegar explicar adecuadamente la expresión "Derecho de los animales", y lo incorrecta y confusa que resulta.

Todos solemos tener una idea de lo que es el derecho, pero cuando se nos hace la pregunta concreta, para que la respondamos: ¿qué es el derecho? Entonces surge el problema, pues es una palabra polisémica, cuyo significado hay que buscarlo en el contexto en que se pronuncia. La primera lección de Teoría del Derecho suele tratar, precisamente, de aprender a diferenciar los distintos significados de derecho, en distintos contextos. Se suelen poner como ejemplo frases que contienen la palabra "Derecho", pero con distinto sentido, como: "no hay derecho a que tu jefe te trate así", "en el derecho español ese caso no está contemplado" o "el derecho a la vivienda es objeto de un congreso internacional". En estas frases la palabra "derecho" unas veces hace referencia a un hecho social, otras a normas jurídicas existentes y otras al valor justicia. Algo dispar, aunque confluyente en la experiencia jurídica, como la sociología jurídica, el ordenamiento jurídico positivo (las leyes existentes) y la filosofía del derecho (la justicia y el deber ser del derecho).

Hay que buscar el significado de "derecho" en la expresión "derecho de los animales", que pretendo enfocar más desde el campo de la filosofía del derecho. Una de las formas clásicas de ver los derechos y deberes, como reglas de juego del cuerpo social, es como un contrato de pertenencia a la sociedad asumido inconscientemente por todos sus miembros; a cambio de la renuncia a parte de sus libertades innatas, trabadas por una serie de obligaciones sociales, las personas obtienen unos derechos, que no son más que la otra cara de la moneda de las obligaciones de las demás personas integrantes del cuerpo social. Mi derecho a la vida no es más que mi visión subjetiva de la obligación de todos los demás de no matarme, y viceversa. Todos los derechos derivan, por tanto, de la capacidad humana de asumir obligaciones sociales. El derecho "más que un objeto de la actividad del hombre, es la actividad humana misma en el seno de las relaciones sociales" (Soriano).

El criterio para que un ser tenga derechos, por tanto, es la moralidad. Tibor Machan, por ejemplo, filósofo y profesor de ética empresarial en la Universidad Chapman en Orange, California, afirma: "Tales derechos se podrían erigir solamente si los animales se convirtieran en agentes morales, pero no lo son". Otro crítico es Roger Scruton, filósofo y autor de Animal Rights and Wrongs. Escribiendo en el Times de Londres el 7 de mayo de 2004, Scruton comentaba la propuesta del gobierno británico de establecer una Ley de Derechos de los animales. Dar derechos a los animales es "una degradación de los seres humanos" defiende Scruton. Si damos derechos a los animales, explica, "los ponemos en el mismo plano moral que a nosotros mismos". Pero esto no tiene sentido para él. Los humanos hacen "elecciones libres basadas en la evaluación consciente de alternativas", observa. "Ejercemos sobre nuestras vidas una soberanía que pedimos a los demás que respeten, y a quienes a su vez debemos respeto. Somos responsables de nuestras acciones, e intentamos resolver los conflictos más por el acuerdo que por la fuerza. En definitiva, somos seres morales. Ésta es la causa por la que el concepto de derecho nos es útil".

Una exposición más detallada sobre el tema se encuentra en Applied Ethics: A Non-consequentialist Approach, del profesor de filosofía de la Universidad de Reading, David S. Oderberg. Que un animal sea un sujeto en el sentido psicológico, percibiendo dolor y placer, no es lo mismo que decir que sea un sujeto en el sentido moral, con derechos y deberes, explica. No hay evidencia, afirma, de que los chimpancés o cualquier otro animal tengan conciencia "en el sentido de ser capaz de pensar sobre sus propios pensamientos, de reflexionar sobre su propio proceso de razonamiento, de hacer juicios sobre sus propios juicios". "Los seres humanos tienen derechos porque los seres humanos saben por qué hacen lo que hacen", afirma Oderberg.

En cuanto a los niños, los seniles o dañados cerebralmente, también tienen derechos debido a su verdadera naturaleza de seres capaces de autorreflexión consciente. Son seres morales en potencia. Los animales deben excluirse de la categoría de portadores de derechos, porque no tienen voluntad libre. No pueden decidir entre lo correcto y lo incorrecto en el sentido de deliberar entre líneas de conducta, y de proponerse hacer algo bueno en vez de malo.

Aunque todo eso no quiere decir que no podamos seguir defendiendo el bienestar de los animales, del modo que se viene haciendo; pero debe ser teniendo claro que cuando hablamos de animales no hablamos de lo mismo que cuando hablamos de personas, y que no pueden tener derechos. Constituye una deontología. Las razones de este comportamiento deseable tienen que ver con pensar que la manera que tenemos de tratar a los animales es un indicador de cómo somos capaces de tratar al hombre. "La compasión por los animales está íntimamente conectada con la bondad de carácter, y se puede afirmar con seguridad que aquel que es cruel con los animales no puede ser un buen hombre." (Schopenhauer). "Es la compasión del hombre hacia los animales lo que le hace un verdadero hombre". (Albert Schweitzer).

Creo, ciñéndome ya al objeto de este hilo, que es loable buscar el fin de los festejos populares que implican el sufrimiento de animales, porque esto indicaría que hemos llegado a ser mejores personas, pero no que este fin deba ser conseguido mediante la prohibición legal, mucho menos si esta prohibición está basada en el otorgamiento de supuestos "derechos" a los semovientes. Eso sería una incorrección jurídica equivalente a aquel precepto de nuestra Constitución de 1812, que en su Artículo 6 declaraba obligación de todo español el ser justo y benéfico, precepto que por su ingenuidad produce sonrojo. Es loable ser bueno, pero no puede ser obligatorio.

Concluyo finalmente que no estoy de acuerdo con ninguna ley que restrinja en forma alguna el derecho de una persona a manejar sus bienes, y entre ellos sus animales, como crea conveniente; lo que no me impide pensar que el que apalea a su perro es un miserable, con el que no me gustaría tener tratos. No puede ser de otro modo. "Reconocer el derecho de autodeterminación de la gallina sería el principio del fin del orden espiritual y material del universo, la OTAN incluida." (M. Vázquez Montalbán).

Rondador Nocturno
[Publicado originalmente por el mismo autor en foro.electroduendes.net el 11 de julio de 2004]
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